Investigadores del CONICET demostraron, a través de estudios en laboratorio, el potencial de un extracto obtenido de la piel del maní para prevenir y tratar la infección por dengue. Este avance podría abrir las puertas a tratamientos naturales, económicos y sostenibles para combatir esta enfermedad viral, que afecta a millones de personas en el mundo.


































