Osorio también explicó que “la trombofilia es sumamente tratable, con unas inyecciones de Heparina, que es una componente de bajo peso molecular, un anticoagulante, y aspirineta. Mayormente, es el tratamiento más común. Después depende mucho de caso, pero, por ejemplo, yo me inyecté 237 inyecciones en la panza, son unas vacunitas subcutáneas con progesterona, aspirineta, ácido fólico, mucho miedo, la nena llegó a la semana 38 y ahí hicimos una cesárea”, pero “dice el protocolo que una pérdida a veces puede ser común y lamentablemente tiene que pasar tres veces para que se pueda estudiar, no es ni siquiera claro el por qué tantas pérdidas”.