“Es por salud” es la frase que suele justificar la pérdida de peso por encima de todo y esconder una catarata de prejuicios que no hacen más que perpetuar una falsa asociación entre los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y un tipo de cuerpo, uno pequeño. Independientemente del tamaño y tipo de corporalidad, los TCA afectan a personas con distintos pesos e índices de masa corporal (IMC).



































