La misión del sistema inmunológico es protegernos contra virus, bacterias, parásitos y otros organismos, pero, a veces, comete errores: no reconoce al intruso como tal y ataca a sus propios órganos y tejidos, que pueden quedar dañados si se producen graves reacciones inflamatorias. Hay dos tipos de enfermedades autoinmunes: aquellas en las que el sistema se dirige contra un órgano concreto, como sucede con el intestino en la enfermedad de Crohn y la piel en la psoriasis. y aquellas en las que el sistema inmunológico se dirige contra todo el cuerpo, conduciendo a una enfermedad autoinmune sistémica.