Liz Solari contó que, tras la muerte de su pareja en 2010, experimentó visiones y fenómenos psíquicos que cambiaron su mirada sobre la vida y la muerte. Relató que presenció “el alma dejando el cuerpo” y que esa vivencia abrió un proceso espiritual que luego incluyó sueños, meditaciones y encuentros con figuras religiosas.



































