No fue una patota: el adolescente golpeado en Pinamar fue víctima de su mejor amigo
La causa por la golpiza al joven de 17 años en Pinamar cambió de rumbo: un amigo habría admitido el golpe que le causó un hematoma cerebral y quedó detenido. La Justicia analiza cámaras y testimonios.
No fue una patota: el adolescente golpeado en Pinamar fue víctima de su mejor amigo
Mientras la investigación busca establecer cómo fue el ataque que dejó a un adolescente de 17 años con un hematoma cerebral, el expediente tuvo un giro y el padre de la víctima expresó su impacto por lo ocurrido. “Me mintieron”, dijo, al enterarse de que la hipótesis inicial de una patota quedó bajo revisión y surgió la sospecha sobre un entorno cercano.
De acuerdo con los primeros datos incorporados a la causa, los investigadores habían trabajado con la versión de una agresión grupal. Sin embargo, con el avance de las declaraciones y el análisis de registros de la zona, la Justicia comenzó a sostener otra reconstrucción: uno de los amigos del adolescente habría reconocido que lo golpeó durante una pelea.
El sospechoso, también de 17 años, quedó detenido por disposición de la fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil. La decisión se adoptó tras una declaración que reorientó el caso y que, según se indicó, incluyó el reconocimiento de que no hubo ataque de terceros sino una confrontación entre conocidos.
El padre del adolescente herido sostuvo que conocía a ambos chicos desde la infancia y describió el vínculo familiar y barrial que los unía. También relató que habló con el presunto agresor y con sus padres, en el marco de un clima de tensión y conmoción por el estado de salud de la víctima.
Cámaras y parte médico
El episodio ocurrió entre las 5.30 y las 6 de la madrugada en el estacionamiento del muelle de Pinamar. Las autoridades avanzan con el relevamiento de cámaras de seguridad y con la incorporación de material audiovisual y testimonios para reconstruir la secuencia completa y determinar responsabilidades.
Tras el hecho, el adolescente fue trasladado al Hospital Municipal de Pinamar y luego derivado por la gravedad del cuadro al Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría. El último parte médico indicó que se encontraba lúcido, con múltiples golpes en la cabeza y un hematoma cerebral no quirúrgico, mientras la familia acompaña la evolución.