Sin que ninguno de los presentes le pregunte específicamente, el policía sintió la necesidad de explicar por qué siguió disparando, a pesar de que el delincuente había sido alcanzado ya por tres balazos: “Cuando el chico hace dos o tres pasos, veo que quiere sacar algo, entonces yo sigo disparando. Cuando yo logro ver, porque estaba todo oscuro, donde él se va, o sea en la esquina, vi que se dio la vuelta y salió corriendo, ahí ya no disparé más. Pensé ‘bueno se fue corriendo, listo, que se vaya´. Entonces primero vi a mi novia, y luego me acerqué a la esquina y lo vi tirado y me di cuenta que estaba muerto. Yo no quería matar a nadie, ahí se me vino el mundo abajo”.