El 15 de diciembre de 2015, Daniela Ángela Sosa llevó a su hijo “Maxi”, de tres años, a la casa de su madre. Se sentía mal y la abuela del pequeño, Patricia Daniela Sayago, le había ofrecido ayuda. Desde ese día nunca más volvió a ver al pequeño, en un caso que estremece desde entonces a toda la provincia de Santa Fe. Rápidamente, corrió el rumor de que la propia abuela había entregado al menor de edad a una red de trata. Con el paso de los días, la justicia logró reunir pruebas que orientaron la investigación en ese sentido y que derivaron en la detención de Sayago, su pareja y -años después- otro sujeto.


































