La escena fue tan insólita como reveladora: en pleno operativo de control a locales de reparación de teléfonos, un celular comenzó a sonar desde el fondo de un negocio. El sonido guió a los policías hasta un tacho de basura, donde descubrieron una bolsa con más de veinte dispositivos móviles. Así se destapó una maniobra que terminó con dos personas detenidas en el barrio porteño de Flores.































