El plan que había ideado Esteban Lindor Alvarado junto a sus cómplices de adentro y afuera del Complejo Penitenciario I de Ezeiza, para poder escaparse del penal tenía ribetes cinematográficos. Necesitaba de una gran cantidad de dinero, que el jefe narco posee sin dudas, pero además de una logística tecnológica de avanzada, que incluía teléfonos inteligentes, celulares, miles de dólares y hasta un helicóptero europeo.

































