"¡Ni el juez, ni el fiscal, ni ustedes me van a hacer bajar la música!", les gritó B.M. de 51 años, a los uniformados que se encontraban en la vereda de su casa, ubicada en calle San Martín y 1° de Mayo. Como ésta era la segunda vez que acudían para solicitar que bajara la música, el hombre, que según la declaración del personal policial "emanaba aliento etílico", comenzó a insultarlos y a proferir amenazas, a las que se sumaron algunos de los miembros de su familia, que también participaban de la reunión.