Las dos adolescentes tenían problemas de vieja data entre ellas, y el enfrentamiento se profundizaba cada día más. Las autoridades del colegio al que ambas iban, escenario frecuente de la disputa, citaron a las familias para intentar hallar una vía de solución. En cambio, los adultos responsables lo resolvieron de la peor manera: el padre de una de ellas asesinó a balazos al tío de la otra en la puerta de la escuela secundaria a la que las menores concurrían, en la localidad de Rafael Castillo. Un dato magnifica el drama: el asesino habría confundido a la víctima con su hermano, el padre de la rival de su hija y a quien habría decidido matar, directamente, antes de coincidir en el despacho de la dirección del colegio, donde ambos habían sido citados.


































