El cuerpo de Javier Videla, el empleado judicial de Roca desaparecido el 4 de marzo, se encontraba muy bien escondido debajo de unos frondosos arbustos. Pero con el paso del tiempo, alimañas fueron corriendo el cadáver hasta que un hombre lo pudo ver. "Aves carroñeras que daban vueltas por el lugar llamaron su atención", comentó el fiscal del caso, Luciano Garrido.
































