El aire caluroso del viernes en Santa Fe prometía una jornada de fútbol común y corriente en el predio del Club San Cristóbal, en Ángel Gallardo. Pero a las 21.15, la ilusión duró lo que un pestañeo: el partido entre San Cristóbal y Los Canarios terminó convertido en un campo de batalla donde el deporte quedó sepultado bajo una ola de golpes, gritos y corridas descontroladas.



































