“Estos bichos tienen hábitos nocturnos y son atraídos por fuentes de luz artificial, son comunes en épocas de lluvias, calor y humedad. Como en este momento en nuestra región, por lo que debemos tenerlos presentes”, remarcó la profesional. Quién además, aclaró “no pican ni muerden, pero pueden caminar por la piel y al querer espantarlos del cuerpo o aplastarlos, liberan una sustancia llamada paederina que causa una reacción irritativa local y súbita en la piel que se caracteriza por ardor o quemazón y lesiones eritematovesiculosas”.