Septiembre trae días más largos, temperaturas que comienzan a subir y mayor presencia de plantas y árboles en flor. Para algunas personas, ese cambio también significa algo menos agradable: despertarse con la nariz tapada, estornudar varias veces seguidas, sentir picazón en los ojos o pasar buena parte del día con un pañuelo en la mano.




































