Miguel Angel Gambier vistió las camisetas de Deportivo Morón, Independiente, Platense, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Tiburones Rojos de Veracruz, Rosario Central, Lanús, Los Andes, Costa Brava de General Pico y Huracán de Pellegrini. Nadie discute la trascendencia que pudo haber alcanzado en esas instituciones, algunas de las cuáles honran su nombre colocándolo en el pedestal de los mejores. Pero lo que el Pampa Gambier hizo y cosechó en los dos años que estuvo en Colón, podrían compararse tranquilamente con cualquiera de ellas y creo que podría superarlas. Porque Gambier alcanzó una condición que sólo se reserva a los elegidos. Fue un ídolo de la hinchada, un jugador que a pesar de la veteranía que ya tenía a su llegada, jugó con las ganas y la fuerza de un juvenil que pretende llevarse el mundo por delante. Y lo logró.

































