El entrenador que antes de Covid-19 detuvo la pandemia de 672 días y 25 partidos sin ganar para Colón en condición de visitante, arribó a la provincia de Santa Fe en las horas de la tarde del feriado patrio con un permiso especial y comenzó junto a su esposa e hijos los obligatorios 14 días de cuarentena. Así, Eduardo Domínguez gana tiempo pensando en la vuelta a los entrenamientos cuando se aplane la curva de contagios en la Argentina.
El “Barba” que, en un puñado de entrenamientos y con apenas 90 minutos de juego, les reseteó las ideas a los jugadores de Colón, dejó atrás con ese 3-1 en el Gigante de Arroyito la tercera peor racha de la historia sabalera en AFA en condición de visitante.
A diferencia de su ciclo anterior, donde había elegido un departamento céntrico, esta vez Eduardo Domínguez decidió vivir con su esposa e hijos en un country que está a muy pocos metros del predio sabalero, donde están las canchas para entrenar, la pensión del Club Atlético Colón y el Hotel de Campo. Como se sabe, el predio es el búnker en todo sentido: a la hierba del Brigadier López se la pisa —a lo sumo— para hacer una práctica y jugar por los puntos cada 15 días.
De esta manera, tanto Eduardo Domínguez como el profe Pablo Santella, vivirán en el mismo barrio privado, muy cerca uno de otro. Eso sí, Santella le sacó una ventaja importante en días al “Barba”, ya que el 29 de junio desembarcó en Santa Fe y comenzó el aislamiento con su familia en el mismo country cercano al predio del Club Atlético Colón.
De esta manera, más allá que faltan los asistentes de campo y el entrenador de goleros, las dos cabezas más importantes del cuerpo técnico sabalero ya están en Santa Fe.
Si, como deslizó el dirigente granate Nicolás Russo, se vuelve a entrenar en grupos los primeros días del mes de agosto, tanto Eduardo Domínguez como Pablo Santella se podrán poner al frente de los jugadores sabaleros en cualquier modalidad que se implemente.
Hay que recordar que, cuando se determinó el parate del fútbol argentino y arrancó la cuarentena, allá por el mes de marzo, todos los integrantes del comando técnico sabalero se quedaron aislados en la inmensidad del Hotel de Campo de Colón. Quedaron ellos, más el jugador-franquicia Brian Fernández.
Esa convivencia hizo que el “Barba” y el “38” construyeran una relación especial, algo que fortaleció y mucho el vínculo entrenador-jugador.
Además de verlo entrenar en triple turno y compartir desayuno, almuerzo, merienda y cena, se dio lugar para largas charlas, sobró tiempo para largas charlas mano a mano.
Aunque no lo diga públicamente, Eduardo Domínguez se plantea como desafío personal, de la mano con sus objetivos deportivos grupales para Colón, recuperar y poner en campo a Brian Fernández.
En cuanto al armado del nuevo plantel, en este tiempo de aislamiento y distanciamiento físico —él en Buenos Aires y los dirigentes acá—, no hubo un solo día que no hablara con Vignatti y compañía.
En ese famoso primer “corte”, de los primeros 9 (nueve) contratos que se caían al 30 de junio, había deslizado que “le gustaría” la posible continuidad de cuatro futbolistas de ese lote: el zurdo Esparza (un “rapidito” por afuera), la experiencia de Estigarribia, la buena impresión que le generó el colombiano Celis y su afecto permanente por el estilo de Fritzler.
De ese trébol de cuatro jugadores, sólo queda una pequeña chance para intentar algo con Matías Fritzler, que sigue en Santa Fe, pero cuya negociación está empantanada: el “Pelado” quiere cobrar primero la deuda y luego sentarse a hablar del nuevo contrato. Es decir, está negado al famoso “combo” o paquete.
Lo que juega a favor de Fritzler es que, por un lado, no cerró la puerta y sigue en la ciudad. Por el otro, que al ser el único de los cuatro que sigue en pie, quizás las dos partes puedan ceder algo para poder firmar.
El resto del cuerpo técnico
Con Eduardo Domínguez como entrenador y Pablo Santella como primer preparador físico, habrá que esperar los movimientos estratégicos del resto del comando técnico del “Barba” en Colón.
Hay que recordar que los otros profesionales que habían desembarcado antes del partido con Central en Santa Fe fueron: Leandro Díaz (primer ayudante de campo), Carlos Verna (segundo ayudante de campo), Bruno Olivetto (analista y colaborador) y Lucas Calviño (entrenador de arqueros). Además, por decisión de Santella, se sumó Fernando Kahlow, como segundo PF.