El único “sufrimiento” hasta ese momento de Gimnasia se dio cuando Wanchope encaró, dejó en el camino a Rey, la pelota pegó en el palo y recorrió la línea, pero estaba todo anulado porque la acción estaba viciada de nulidad por posición adelantada. De todos modos, la jugada anulada le hizo de freno a Gimnasia, que había apretado en el reinicio del partido y que recuperó protagonismo cuando primero salvó Garcés muy cerca de la línea un remate de Ramírez y luego entre dos jugadores de Colón (uno de ellos Julián Chicco) le cometieron falta a Ramírez que Echenique no dudó en marcar con la pena máxima que iba a ejecutar Aleman luego del chequeo del VAR que, para variar, duró varios minutos. Pero fue el VAR (Silvio Trucco) el que advirtió al árbitro de una posición adelantada previa. Y aprovechó Rondina para meter a Alvarez y a Sánchez Miño en el mediocampo, por Picco y Pierotti, para intentar algo que al equipo le faltaba: fútbol y claridad.