Lesiones, suspensiones, rendimientos individuales bajos de los “sanos” y, como si esto fuera poco, tres derrotas consecutivas y el descenso del tercero al sexto lugar. Colón, o mejor dicho Delfino, está frente a un cuadro complejo en el objetivo de mejorar un equipo que se cae ante cualquier adversidad, entre errores o defectos propios y también los ajenos. Porque el fallo arbitral del domingo, anulándole un gol lícito con el partido 0 a 0, podría haber cambiado la historia. Fue un condicionante. No el único. Tampoco el decisivo. Colón perdió porque regaló otra vez un gol y porque el segundo tiempo fue realmente malo. Pero además, porque el arbitraje lo perjudicó.



































