Nada de este momento es extraño para Colón, que muchísimas veces resurgió de sus propias cenizas y supo volver erguido y con la suficiente firmeza para recuperar lo perdido. No es el mejor momento para que la alegría acompañe al festejo de estos 120 años de vida que cumple la institución. Las derrotas y lo cuesta arriba que se le está haciendo la disputa, exenta de protagonismo, en este torneo de ascenso, han llevado a este plantel a vivir una situación absolutamente inesperada por todos. ¿Quién podía imaginarse una sucesión de seis derrotas consecutivas para un club que busca el ascenso como objetivo prioritario? Muy difícil de pensar y, mucho más, de soportar.




































