Gimnasia y Esgrima de Mendoza fue muy claro y eficaz en la manera de plantearle el partido a Colón. Tapó a Prediger para restarle juego al equipo e hizo lo propio con los extremos. Jourdan y Lago no gravitaron; apenas Guille, cuando ingresó y volcado por izquierda en ese intercambio de posición que hizo Delfino con Lago, pudo darle algo de profundidad con dos o tres desbordes que terminaron en centros. Colón jugó mal, la primera y última impresión del rival fue visiblemente superior, pero hubo en el medio un pasaje (final del primer tiempo y primera media hora del segundo) en el que, al menos, hubieron oportunidades desaprovechadas. Con contundencia, el resultado podría haber sido diferente, aunque el análisis futbolístico no habría cambiado.