Cambió el partido y también la imagen. Colón ya no fue el equipo impotente y superado del otro día. Ni tampoco Argentinos fue el equipo que mandó y jugó a su ritmo y conveniencia. Se dio vuelta la historia y los penales desataron la euforia. Con mucho de desahogo y gritando broncas acumuladas. Si alguna vez hubo memoria –difícil en estos últimos- sin dudas que se recuperó en un partido que se presentaba complicadísimo por donde se lo mire: 1) porque el rival había sido más en la ida; 2) porque debía remontar de visitante un resultado adverso; 3) porque lo jugaba en una cancha chica, que puede convertirse en otro rival si no se la sabe entender y descifrar.

































