Por Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Mendoza)
Algunos hinchas de Colón apuraron la salida del Malvinas Argentinas, estadio que será subsede de la Copa América y que necesita un fuerte lavado de cara (hay plateas rotas e instalaciones internas que deben ser remodeladas). En cambio, la mayoría de los hinchas sabaleros se quedó en las adyacencias del vestuario visitante para aguardar la salida de los jugadores, especialmente la de Fuertes, la gran figura de la tarde de domingo en Mendoza.
Uno de los primeros en abandonar el vestuario fue Juan Quiroga, quien dejó una frase elocuente para definir el sentimiento de todo el plantel: “El de hoy fue un triunfazo. Íbamos ganando dos veces, nos empataron y pudimos ponernos por tercera vez en ventaja. Al equipo lo vi mejorado y, en el caso de la defensa, veníamos jugando con línea de tres, así que ahora necesitamos un poco de tiempo para acomodarnos con la línea de cuatro”.
Otro de los que habitualmente se muestra autocrítico (el viernes pasado se responsabilizó de los goles de Gimnasia) es Diego Pozo, de buena labor en Mendoza.
—¿Cómo viste al equipo, Diego?
—Nos falta en el juego y nos equivocamos en los goles de ellos. De todos modos, recuperamos los tres puntos que perdimos en nuestra cancha ante Gimnasia, pero hay que mejorar.
—¿Dependió mucho de la brillantez de Fuertes?
—Bichi es el único que hace goles, así que espero que siga así y que nosotros podamos ayudarlo para que la responsabilidad no caiga toda en él.
—¿Dónde se dieron las equivocaciones en los goles de Godoy Cruz?
—En el primero nos quedamos todos parados, confiados y descuidando la pelota y el rival. Villar, que tenía marca, apareció solo y metió el pase al medio. Y luego, en el segundo gol, pasó algo parecido, hubo una gran desconcentración y Villar metió el gol.
Más opiniones
El “Lobito” Ledesma fue otro de los jugadores de Colón que se fue contento del mundialista mendocino, en este caso con su actuación personal. Dijo: “El año pasado, cuando llegué, lo hice sin pretemporada y cometí el error de arrancar jugando. Me fue mal y me arrepentí, lo pagué caro. Ahora me siento muy bien en lo físico y sólo me faltan jugar un par de partidos para ir tomando ritmo de competencia. Lo bueno es que nunca bajé los brazos, ni siquiera en los peores momentos, y eso permitió que ahora pueda aportarle lo que el equipo necesita”.
Los dos jugadores que pidieron el cambio fueron Lucas Acosta y Sebastián Prediger. En este último caso, el “Perro” fue muy claro: “Este dolor en la cara posterior lo sentí en la semana. Cuando arrancó el partido me empezó a molestar otra vez y aguanté hasta lo que pude. Cuando llegue a Santa Fe me haré un estudio para ver si es solo un contractura. Me sacrifiqué para darle una mano al equipo y no quedarme afuera en este momento, pero llegué hasta un punto en el que no daba más. Esta victoria viene bien para calmar los ánimos. Fue un partido bravo. Cuando ellos nos hicieron el 2 a 2 pensé en lo peor. Sin embargo, apareció el Bichi y nos llevamos todo”.
La tranquilidad del triunfo
El último en aparecer fue Fernando Gamboa, quien viajó por vía terrestre (trata de escaparle todo lo que puede a los aviones) y se volvió apenas finalizado el partido.
—¿Liberado de las presiones de la semana, Fernando?
—Ganamos y eso siempre tranquiliza. Yo quiero ganar porque forma parte de mi identidad. Tanto cuando era jugador como ahora, que soy técnico, adopté un perfil competitivo. Y la competencia tiene como fin el resultado. Por eso, haber ganado era un objetivo trascendente para nosotros.
—¿Se mejoró?
—Siempre hay cosas que corregir. Pienso que tuvimos mejor circulación de pelota, pero cometimos errores y tendremos que trabajar sobre ellos.
—¿Qué es lo mejor que te llevás, además del resultado?
—Que fuimos contundentes, que supimos aprovechar el desequilibrio y la vigencia de un jugador bárbaro como Fuertes, que hicimos un primer gol de una buena circulación colectiva de pelota y que espero que el equipo muestre una cara más amable y amigable con la gente de Colón el próximo domingo.
—¿Qué pasó con los cambios?
—Lucas Acosta me decía en el primer tiempo que le molestaba el aductor, Graciani estaba ahogado, Goux me pedía que no me apurara con las modificaciones y sabíamos que Prediger podía no aguantar los 90 minutos... Tuve que dosificar todo y hacer cambios obligados.
—¿Qué opinás de Fuertes desde tu rol de entrenador y casi contemporáneo del Bichi?
—Que tiene la inteligencia para ver dónde y cómo puede terminar una jugada. Creo que Esteban sabe todo lo que tiene que hacer y el físico le responde. Está en un momento excepcional.

































