Se habían enfrentado en 12 oportunidades hasta ese momento, dos de ellas por las semifinales de la Copa Argentina de 1969. La primera había sido un 0 a 0 del que muy pronto se van a cumplir 54 años, porque fue el 15 de mayo de 1966. Aquí está la primera particularidad. En ese partido atajó, para Colón, un tal Antonio Leonardo Sanguinetto. ¿Lo tenían?. Fue ese solo partido, porque el titular era el inolvidable Néstor Martín Errea, que venía de Boca (luego tuvo una destacada actuación en Estudiantes de La Plata) y por una cláusula no podía atajar en los partidos que Colón debía jugar ante los “xeneizes” (en la revancha en el Centenario, el “1” fue un “jovencito” llamado José Luis Burtovoy). Sanguinetto venía de atajar en Uruguay, pero antes, en nuestro país, lo hizo en Newell’s y en El Porvenir. En Boca jugaba Angel Clemente Rojas (“Rojitas”), Simeone, el “Tanque” Rojas, atajaba Roma, Pianetti y Marzolini, entre otros. Fue un año duro para Colón, llegó al final con mucho apremio por el descenso, consiguió un par de resultados sobre el final de la temporada y ahí llegó el decreto que suprimió los descensos en ese 1966. Matemáticamente, Colón se había salvado en el final, faltando una o dos fechas, pero el decreto terminó salvando a todos y se incrementó la cantidad de equipos para el ‘67, donde la temporada se dividió en Metropolitano y Nacional, la flamante creación de don Valentín Suárez que permitió la llegada de equipos del interior.
Ese 0 a 0, “milagroso” si se quiere, en la Bombonera fue el punto de partida de un derrotero de otros 11 encuentros en los que se daban victorias de Boca o empates. Hasta que llegó el 7 de mayo de 1971 —hace unos días se cumplieron 49 años de aquél partido—, cuando Colón fue a jugar a la cancha de Boca con un equipo que se había renovado con la llegada del Vasco Urriolabeitia y la contratación de varios jugadores que trajo de Estudiantes (una primera camada con Trullet, Zuccarelli, Zibecchi, entre otros, más el posterior arribo de Baley y Cococho Alvarez).
Le había costado mucho el inicio del torneo a Colón. Empató los tres primeros partidos pero luego hubo varias derrotas consecutivas, algunas de manera holgada. Mantuvieron el proyecto y en la octava fecha llegó el primer triunfo, ante San Lorenzo en el Centenario, por 3 a 2, con goles de Trullet, Córdoba y la Chiva Di Meola (el “Ratón” Ayala y Pedro Alexis González habían convertido para el “Ciclón”).
Archivo El Litoral Una reproducción de la revista El Gráfico en la cobertura de ese partido, mostrando los tres goles sabaleros en esa noche inolvidable. Fue el primero de los 17 triunfos que acumula Colón en la historia ante Boca.Una reproducción de la revista El Gráfico en la cobertura de ese partido, mostrando los tres goles sabaleros en esa noche inolvidable. Fue el primero de los 17 triunfos que acumula Colón en la historia ante Boca.Foto: Archivo El Litoral
Los malos resultados no aflojaron. Algunos empates y derrotas sucedieron a aquel triunfo ante San Lorenzo —que al año siguiente, en el 72, se convertiría en el primer bicampeón del fútbol argentino— hasta que el 5 de mayo (¡qué fecha!) llegó un gran triunfo ante Platense por 5 a 1 (tres goles de la Chiva Di Meola ese día) y dos días más tarde hubo que ir a la Bombonera a jugar el partido televisado de los viernes (único que iba en directo en ese momento).
El Gráfico lo calificó como “el mejor partido de la fecha” y dio como figura a Gustavo Ripke con 9 puntos. En el vestuario, Gustavo contó algo que pocos saben: “En 1968 y 1969 estuve acá, en Boca. Hice inferiores con Rubén Sánchez, el arquero y el ‘Chapa’ Suñé, cuando llegó el momento de hacer el primer contrato, me dejaron ir. Allí me fui a Mar del Plata, ciudad en la que me fue bárbaro y guardo un gran recuerdo. Habitualmente juego de 10, ‘a media agua’. Como Sacconi está lesionado, el Vasco me puso en esta posición”. Esa posición de la que habla Gustavo, fue de volante junto con el “Cabezón” Trullet y Bustos, muy elogiados por el recordado O.R.O (Osvaldo Raúl Orcasitas, autor del artículo en la inolvidable revista).
El Litoral le puso el rótulo de “hazaña” al triunfo de Colón. Y destacó el fin de una espera de 38 fechas, porque esa era la cantidad de partidos que Colón llevaba sin ganar en Buenos Aires. Y justamente quedó pulverizada, la racha, en un encuentro trascendente, ante un grande y constituyéndose en el primer eslabón de una cantidad de victorias que, con el tiempo, se fueron logrando ante este caracterizado rival, inclusive con algunas goleadas que quedarán para siempre en el recuerdo de los hinchas sabaleros.
Sanguinetto, un arquero “desconocido” al que la gente recuerda por haber atajado un solo partido, ante Boca, en la Bombonera y sin que le conviertan goles un 15 de mayo de 1966 y esta victoria del 7 de mayo de 1971, la primera luego de 12 intentos previos fallidos, son dos anécdotas para rescatar y destacar. Al día siguiente de aquél partido de viernes televisado para todo el país en la Bombonera, Monzón defendía por primera vez la corona mundial de los medianos, venciendo por nocaut a Nino Benvenutti en el estadio Louis II de Montecarlo. Nacía también aquella famosa leyenda: “gana Monzón, gana Colón”, de la que tanto se habló en esos tiempos, casi utilizado como un talismán de la suerte.
Recaudación: 260.000 pesos nacionales.
Boca: Sánchez; Suñé, Meléndez, Rogel y Marzolini; Orlando Medina, Bongiovanni y Novello; Coch, Curioni y Pianetti. D.T.: José María Silvero.
Colón: Pintos; Araoz, Tardivo, Zuccarelli y Mario Rodríguez; Ripke, Trullet y Bustos; Ocaño, Di Meola y Zibecchi. D.T.: Juan Eulogio Urriolabeitia.
Goles: en el primer tiempo, a los 19 m Ocaño (C), a los a los 36 m Suñé (B), a los 39 m Curioni (B), a los 42 m Di Meola (C). En el segundo tiempo, a los 7 m Zuccarelli (C).
Cambios: en Boca, Rojas por Novello y Ovide por Rogel. En Colón, Velázquez por Zibecchi.
Jugado: el 7 de mayo de 1971.