El “Patón” llegó a un Colón que había armado Victorio Nicolás Cocco, luego de una buena temporada (86-87) en la que el equipo tuvo algunos pasajes de protagonismo y terminó eliminado en la ronda final. Con Cocco, los resultados le dieron la espalda y el “Patón” Aguirre tomó la conducción – al principio interina – del plantel en un partido de la fecha 13 ante Douglas Haig y luego de dos empates iniciales, vinieron una serie de victorias que lo fortalecieron. Había jugadores de experiencia que se fueron mechando con otros más juveniles. Los de experiencia eran Bujedo, Quinteros, el Negro López, Oyola y Eduardo Emilio Delgado, Daniel Wermer y el “Bicho” Godano, entre otros. Entre los más juveniles, “Cachito” Vera, “Carozo” Mir, el “Pájaro” Búttera, Javier López y empezaba a aparecer Gustavo Siviero. Ese equipo clasificó, dejó en el camino a Atlético Tucumán en la primera ronda del dodecagonal y fue eliminado en cuartos por Chaco For Ever, al que derrotó en Santa Fe y perdió en Resistencia. Lo del “Patón” fue muy bueno, pero también se constituyó en una gran decepción: al año siguiente apareció un dinero que Colón no tenía por entonces y un proyecto en el que se involucró a la política (con Vanrell, que era vicegobernador de Reviglio) y la llegada de jugadores de recorrido como Wolheim, Chaparro, Escobedo, Nicosia, Míguez y la aparición de un zurdito que la rompía en inferiores: Sergio Ariel Verdirame.