Mientras Pellerano, Pinos y Dájome brillaban en Independiente del Valle y el resto acompañaba muy bien, en Colón no hubo actuaciones para subir a un podio de excelencia o al menos de fuerte reconocimiento. Seguramente se esperaba mucho más del Pulguita, por ejemplo, que debe haber jugado uno de los partidos más desteñidos (se lo notó en clara inferioridad física) desde que llegó a Colón.




































