Vale de entrada la aclaración: el resultado no condiciona el análisis. Sería el mismo, aún si Colón empataba el partido. No varía el concepto en absoluto. Colón fue solamente un equipo que pretendió mantener el orden, agilizar el retroceso y defenderse lo mejor posible. Después, en todo lo demás, se vio más de lo mismo; y hasta menos de lo mismo. Fue un equipo sin ideas y sin fútbol, con jugadores que pasearon su intrascendencia y que no tuvieron protagonismo en el manejo de la pelota. Aguantó, solamente aguantó. Con esto le alcanzaba para llevarse un puntito a Santa Fe que alcanzaba para poco en el mejoramiento de la situación matemática y casi para nada en lo futbolístico, hasta que llegó la jugada del penal que Trucco le dio a los santiagueños. Un penal de esos que habitualmente no se dan, que generan polémica, que hay que verlo varias veces y por TV para darse cuenta porque resultan muchas veces imperceptibles. ¿Qué hizo Trucco?, enardecer a todo Colón y colaborar para que el partido tenga el ganador que se merecía. Porque aunque haya sido de esa manera, la justicia del resultado y los merecimientos que hizo Central Córdoba, no se discuten. Fue el que siempre quiso, el que hizo el gasto del partido, el que tuvo más confianza para el manejo del juego. Le estaba costando muchísimo hasta que el penal de Trucco le abrió la puerta a tres puntos que se festejaron más que una buena chacarera.




































