Separados por 500 kilómetros (Falcioni se quedó en Buenos Aires y no viajó a Santa Fe), parece que Azconzábal y el entrenador de Independiente vieron la misma película previa. Las imaginaciones del partido que querían jugar, coincidieron. Los dos salieron a hacer exactamente lo mismo. ¿Qué fue?, cuidarse, retroceder con rapidez, pasar todos la línea de la pelota, armar enseguida la línea de cinco defensores y pensar bastante más en el arco propio que en el ajeno. ¿Miedo a perder?, ¿precauciones al por mayor?, jugar a la espera del error del rival?, todo puede ser. El empate le cierra mucho más a Independiente que a Unión. Las obligaciones eran de los dos, pero a veces un mismo resultado se observa de distinta manera. Y esto fue lo que pasó: para Independiente fue sumar un punto, aunque igualmente lo deja en un plano de exigencia para los dos partidos que faltan porque nada está dicho todavía. Para Unión fue restar dos y dejarlo urgido y necesitado de ganar los dos partidos que faltan.


































