Unión llegó a Avellaneda y se presentó en el Libertadores de América con un equipo muy disciplinado, sabiendo lo que quería desde el mismo inicio del partido y jugando con las necesidades de un Independiente necesitado de puntos para poder ingresar a una copa internacional (¡qué raro suena esto hablando del Rey de Copas!) y de una actuación convincente delante de su público, que siempre se caracterizó por su "paladar negro", aunque hace mucho que ya no exige tanto.




































