Para Jerónimo Domina, todo se dio de manera rápida. Primero fue el debut, llegar al gol, aquella recepción en el IPEI que se viralizó y lo vio todo el país. Para un chico en edad de escuela secundaria, fue como tocar el cielo con las manos. Un "crecer de golpe" muy fuerte que, todos sabían y hasta él mismo también, podía tener obstáculos a superar con los habituales bajones que cualquier todo jugador no está exento de sufrir.


































