No convirtió ninguno de los dos goles de la victoria de Boca a San Lorenzo. Sin embargo, fue el mejor, la figura. Ni siquiera le hizo falta mandar la pelota al fondo de la red para haber sido el hombre más determinante del clásico. Kevin Zenón participó del armado de la jugada del empate y tocó muy bien para Medina al borde del área (y éste fue el que le metió el pase a Cavani); y sobre el final del partido tiró la pared con Benedetto, fue a buscar y remató por encima de Altamirano para que la pelota le quedara mansita a Merentiel para convertir el segundo y bajar la persiana.

































