Hablando de tribuna, con la firma de Leonardo Simonutti, la agrupación "Triunfo Tatengue" presentó por mesa de entradas un pedido para que la tribuna norte (la que se conoce como la de Cándido Pujato) lleve el nombre de Leopoldo Jacinto Luque. Cuando Unión lo transfirió en setiembre de 1975 a River en una cifra record para el mercado argentino (fue la más alta hasta ese momento entre clubes del país desde que se instaló el profesionalismo), parte de ese dinero sirvió para que se remodele la totalidad de ese sector, que tenía dos tribunas (una alta de madera sobre el costado oeste y una más baja con una construcción de ladrillos y otra de madera sobre el costado este). Muchos creen que se debió reconocer como lo que fue y significó -un ídolo que, desde las inferiores del club llegó a la gloria de ser uno de los 43 campeones del mundo- estando en vida. Y es verdad. Su nombre como el de Nery Pumpido (los dos campeones mundiales en mayores, a quiénes se suma Martín Perezlindo en juveniles), hicieron que Unión se conozca y se valore mucho más. Este pedido que se hace a través de la agrupación que en su momento lo tuvo a Leopoldo apoyándola, tiene que estar exento de cualquier tipo de razonamiento o interés político. Hay hechos y protagonistas que exceden, en las instituciones, a los intereses o preferencias particulares de los dirigentes. Así debe entenderse, para que quiénes trascendieron después de haber "conocido cada rincón del club", como el propio Luque lo dice en el documental que fue visto por cientos de miles de televidentes el miércoles a la noche en todo el país, eternicen su nombre y sean el ejemplo a seguir por los que vengan.