No fue un triunfo más. A apenas cinco días de su debut internacional, el entrenador que lo llevó a Unión de salvarse del descenso de manera agónica en 2023, a clasificar a la Sudamericana en 2024, vivió su momento más crítico y casi terminal. “Muchachos, hasta acá llegué, veo que esto es un ciclo terminado y es hora de dar un paso al costado. Se los digo con todo el dolor del alma”, palabras más, palabras menos –y entre lágrimas- el Kily González se paró delante del grupo en la tarde marplatense para comunicarles una decisión que parecía firme en ese momento. “Cristian, vos no te vas, nosotros nos hacemos cargo de nuestra responsabilidad, no es justo que tomes esta decisión”, fue la rápida respuesta de los jugadores. Y allí vino el pedido, casi a manera de ruego: “Muchachos, no dudo de ustedes, de ninguna manera, pero quiero que me lo demuestren en la cancha el martes con Cruzeiro y en los partidos que sigan”. Y así se dio. Los jugadores le respondieron al técnico en el lugar que deben hacerlo, en la cancha, ganando y dejando una imagen positiva como fue la del partido con Cruzeiro y también con Central Córdoba, donde varios de los que habitualmente no juegan, le pusieron la cosa “difícil” al entrenador, que hizo nueve cambios y que se encontró –afortunadamente para él- con actuaciones que fueron buenas.