Roberto Passucci es una opinión autorizada desde dónde se la mire. Primero porque trabaja en Boca (en el área de captación de juveniles desde hace más de diez años). Y además, porque más allá de que su paso por Unión fue fugaz (estuvo un año), lo hizo en la recordada temporada del regreso a Primera en 1989 y se convirtió en un jugador importantísimo en aquél equipo que armó Violi y terminó de moldear Zuccarelli, formando parte de un gran mediocampo con Carlos González, Rabuñal y Madelón.

































