Se mezclaron tiempos, épocas. Los unen dos colores: el rojo y blanco de la camiseta de Unión. Algunos están por cumplir casi seis décadas de aquél instante en el que deslumbraron en ese 15 de Abril, acunando sueños, disfrutando éxitos y aprendiendo de los pequeños y temporales fracasos. Se ganaron el cariño y el respeto de la gente, que es, en definitiva, el tesoro más preciado. Algunos de los que eran de afuera, se quedaron a vivir en Santa Fe. Y los de acá, fortalecieron esos vínculos que empezaron a crear desde muy niños, cuando jugaban en el barrio o en esos clubes famosos como San Antonio o Copacabana, del que salieron grandes figuras.

































