Le gritaron tantas veces “largalaaaa” (así con la letra a extendida) desde las tribunas, que se perdió el 3-0 por querer aumentar la cuenta del goleador del IPEI. Pero ese acto de generosidad brutal hacia el Benjamín Dómina tendría su recompensa, cuando en la contra perfecta del cafetero Castrillón la mandó a la red de Rey para sellar el 3-0.


































