El 15 de febrero de 2021, mientras el mundo entero se debatía todavía con los resabios de la pandemia, la noticia sacudió el ambiente futbolístico nacional. Ese día murió Leopoldo Jacinto Luque, una leyenda, un jugador que desde aquel Guadalupe Juniors, cuando para todos era el “Negro” Luque, terminó convirtiéndose en el mejor centrodelantero del fútbol argentino, autor de cuatro goles en ese Mundial de 1978 que le depararía la gloria del título de campeón con la extrema tristeza de la pérdida de su hermano, el mismo día de la victoria ante Francia, en la que marcó un gol y le lesionaron un ojo y el hombro.

































