Cuando terminó el Clausura del año pasado y Unión quedó eliminado por Gimnasia, se “gastaba a cuenta” de posibles ventas. Del Blanco, Vargas y Fascendini eran los grandes “candidatos” a salir del club, por eso se decía que Unión se quedaría sin el 75 por ciento de la defensa titular (en ese momento jugaba Fascendini y Ludueña iba al banco). No se fue nadie y Unión no pudo contar con el recurso de la venta para el ingreso de dinero, algo que se siente en la economía del club. “Nosotros necesitamos urgente que se vendan uno o dos jugadores”, repiten los dirigentes cada vez que se habla de la situación económica. Con un déficit operativo de más de 3 millones de dólares por año, no queda otra opción, dentro de un contexto terriblemente complicado (basta con repasar las declaraciones de Ignacio Boero, el presidente de Newell’s, quien dijo que el club está al borde de la quiebra y que la deuda es de 30 a 35 millones de dólares).