“El día que pasó lo del gol de Newell’s se dieron cosas increíbles. Primero, esa pelota que termina en gol era algo que trabajo todos los días, una situación normal del juego. Segundo, era la primera vez que venían mis hijos a la cancha desde Buenos Aires y también mi vieja, con una situación especial: ella se había recuperado de un tercer ACV en su vida. Y pasa lo que pasó ese día, me quería morir. No quería ni tocar el celular, había muchos mensajes feos. Sólo pensaba…¿la gente piensa que me hice el gol a propósito?. De todos modos, dentro de este club hermoso que es Unión, ese error me hizo más fuerte…me ayudó a madurar de golpe”, dice Nicolás Campisi en una charla vía streaming. A los 27 años, después de terminar atajando, encara la segunda parte de la pretemporada con energía positiva.
































