Sin dudas, al lado del mar, chocaban necesidades de “condiciones”. Es que el local, Aldosivi, se había revitalizado fuera de casa con el cambio de DT: primero de visitante en La Paternal y después como neutral en Copa Argentina; pero en el Minella acumulaba cinco sin alegría. Y el Tate, en condición de visitante, amontonaba ocho salidas sin festejos y cuatro derrotas al hilo. Para el “Tiburón” y para su técnico, la final del mundo. Para Unión, esperando a Cruzeiro y a la Conmebol Sudamericana, la necesidad imperiosa de salir a jugar la Copa en el 15 de Abril con alguna buena señal al lado del mar.


































