Hubo intentos, "amagues" de restauración. Pero se fueron sucediendo las gestiones políticas, la casa pasó a manos de la Municipalidad, luego volvió a la Provincia, cambiaron los signos políticos de turno, y la casa se siguió cayendo a pedazos. "La parte antigua de la casa está al borde del colapso", dijo en 2018 el por entonces, secretario de Producciones, Industrias y Espacios Culturales de la provincia, Pedro Cantini. "Uno no necesita ser ingeniero para tener cierto temor al ingresar y ver el estado de las vigas". Ese año fue el último intento de preservación. Pero no ocurrió.