La Argentina y la provincia de Santa Fe están en una dolorosa encrucijada. La pobreza e indigencia golpean duro a los sectores medios y bajos, más aún con la devaluación del peso y la espiral inflacionaria; la inseguridad no da tregua y ningún barrio se salva; las infancias y adolescencias aún siguen padeciendo los efectos de la pandemia, y la droga, esa maldita droga, cunde por los barrios, arruinando la vida de jóvenes y familias enteras.




































