Una pareja que decidió disfrutar el sábado en contacto con la naturaleza en un banquito de arena de la zona, debió escapar del lugar al rato de haber arribado. Es que el plan que parecía perfecto se tornó una pesadilla. Ni bien llegaron a bordo de una lancha a un claro en la isla y se disponían a disfrutar de una tarde de mates empezaron a sentir picaduras de insectos en sus piernas. Al rato las picaduras se tornaron insoportables, pero lo peor vendría después.

































