No es la primera vez que El Litoral toca el tema. Vecinos de Recreo sur se comunicaron nuevamente con este medio para exponer lo que fue un fin de semana largo para el olvido.
Barrios del extremo sur de la ciudad del dpto La Capital registraron interrupciones energéticas jueves, viernes, sábado y domingo. Desde la EPE, la respuesta siempre fue similar “se está trabajando”. La zona arrastra problemas históricos con el servicio.

No es la primera vez que El Litoral toca el tema. Vecinos de Recreo sur se comunicaron nuevamente con este medio para exponer lo que fue un fin de semana largo para el olvido.
Particularmente, quienes viven en la zona conocida como Cazadores y aledaños sufrieron una seguidilla de cortes de luz. Algunas de estas interrupciones se extendieron por varias horas.
El problema no es nuevo y arrastra unos cuantos años. Así lo comentaron en otra oportunidad y lo resaltan en este último contacto. El lugar en cuestión es un loteo ubicado a unos 300 metros al oeste de la Ruta Nacional 11, a la altura del club La Perla del Oeste.
Cortes de luz el jueves, viernes, sábado y domingo; generaron un malestar generalizado en el vecindario siendo el de la jornada del 4 de abril el más extenso en tiempo: desde la madrugada y hasta el mediodía, completando unas 10 horas a oscuras.
Cansados de los reiterados cortes, vecinos de la zona afectada comenzaron a registrar cada interrupción: día, hora y tiempo sin luz.
La lista colaborativa fue in crescendo. De enero a abril se contabilizaron más de 30 cortes de luz, algunos en la misma jornada con hasta tres “apagones” por día.
Quienes se comunicaron con El Litoral contaron que esa lista surgió para hacer un reclamo en conjunto, que no quede en algo individual y que se contactaron con Defensoría del Pueblo, concejales, municipio y la propia Empresa Provincial de la Energía.
Una de las frases que resuena y se replica en los grupos de WhatsApp y en los reclamos de los vecinos hacia medios y autoridades: “así no se puede vivir”.
Entre los inconvenientes generados por la falta de luz, quienes están afectados enumeran la imposibilidad de cargar tanques de agua (no hay servicio de red en en ese sector), pérdida de cadenas de frío de alimentos y temor por roturas o quemas de aparatos (aires acondicionado, televisores, computadoras).
Otro problema que atraviesan algunos de los vecinos es que no pueden trabajar. Varios de ellos, explicaron a este diario, realizan tareas home office y ante la inestabilidad del servicio se torna un dolor de cabeza para sus ocupaciones.
También aprovecharon ese comentario para señalar que un “daño colateral” de los reiterados cortes de luz son las interrupciones en los servicios de Internet. Recuerdan que a fines de marzo tras varias horas de trabajo de personal de la EPE, se quedaron sin conexión a la fibra por un problema derivado en esas tareas en el tendido eléctrico. “Todo el fin de semana desconectados”, remarcó un vecino.
Con cada corte de luz, los vecinos se comunican con la EPE. Quienes viven en el sector afectado comentaron que el tendido no fue acondicionado para soportar el crecimiento urbano.
El loteo, en cuestión de años, pasó a tener medio centenar de viviendas cada una equipada con sus aparatos. Evidentemente son necesarias las obras de mejoras en infraestructura, mientras tanto desde la empresa atienden los reclamos puntuales.
El clima no acompaña. Las reiteradas lluvias y tormentas hacen mella en el tendido eléctrico de la zona y provocan más problemas. Ramas sobre los cables, postes caídos, fases que se desconectan son algunas de las respuestas que reciben los vecinos al hacer los reclamos.
En este contexto, y en pleno verano, representantes de la EPE mantuvieron un encuentro con los afectados y expusieron un plan de trabajos que mejoraría la situación. Con planos y plantillas de por medio, la empresa pidió paciencia mientras se llevaban a cabo esas tareas.
Paciencia que los vecinos van perdiendo con cada corte y la imposibilidad de llevar una vida un poco más planificada y acorde a los tiempos que corren.




