“El río Colastiné tiene muchos meandros y estas curvas y contra curvas son cada vez más marcadas. El problema es que en ese sector, el río hace una curva muy marcada, casi a 90° si se mira desde Google Earth, toda la parte externa de la curva choca en ese sector (donde se desmoronó), donde el río recuesta las mayores velocidades y eso hace que se erosione más la margen”, explicó Reynares y ahondó que “la barranca se vuelve muy empinada al socavarse el fondo. El hecho de que el río haya estado alto ayudaba en cierta forma al generar presión, pero en el momento que empieza a bajar y, sobre todo cuando baja rápido, no favorece para nada y propicia que se generen estos fenómenos”.