El boom gastronómico y su incontable cantidad de bares y restaurantes ha convertido a Candioti Sur y Norte en, quizás, la "nueva Recoleta", aquella que dejó de ser un "descontrol" cuando se declaró la emergencia nocturna, en 2019, y los boliches se trasladaron a la vera de la Ruta 168. Esto viene generando un conflicto de intereses: por un lado, una actividad comercial que crece y genera empleo; por el otro, las complicaciones que puede generar en los residentes de ambos sectores urbanos.
































