Se conmemoraron este miércoles los 70 años de la celebración de la primera misa oficiada por Adriano Rincón Domínguez, o el Padre Rincón, como la comunidad santafesina conoce a este sacerdote que el pasado 7 de mayo cumplió 95 años.
El sacerdote nació en 1914 e inició su noviciado a los 18 años, cuando se trasladó a Buenos Aires para estudiar Filosofía y Teología. En 1953, a los 39 años, fue destinado a nuestra ciudad como conventual, siguió con el profesorado y -en forma paralela- se desempeñó como director de la Escuela San Francisco por un lapso de 25 años, para luego acogerse a los beneficios de la jubilación. En 1993, fue declarado Ciudadano Ilustre de nuestra ciudad.
La siguiente es una nota publicada en el Diario El Litoral el jueves 3 de abril, la que resume la trayectoria del querido padre franciscano:
El padre Rincón cumple 50 años en Santa Fe
Un 7 de mayo de 1914 nacía en la Estancia Los Naranjos, de Potrero del Sauce, localidad del Valle de Calamuchita (Córdoba), el niño Adriano Rincón Domínguez.
Al contrario de lo que sucede con otros muchos hombres de la Iglesia, sus orígenes fueron humildes, ya que sus progenitores pertenecían a la clase media pueblerina.
Su padre, don Desiderio Rincón Luján, era un modesto y progresista hacendado y, a su vez, llegó a investir el cargo de comisario. Su madre, doña Ramona del Rosario Domínguez, era la encargada de los quehaceres del hogar y de la crianza de sus nueve hijos.
Cabe consignar que Fray Adriano Rincón tiene numerosos ancestros religiosos, que son los hijos del matrimonio formado por don Felipe Cabanillas Toranzo y doña Antonia Francisca Sánchez Luján, prima hermana del papá de Fray Rincón.
Los hijos del matrimonio Cabanillas-Sánchez que abrazaron la vida religiosa son: el presbítero Emiliano Cabanillas, la monja religiosa adoratriz Eloísa, la monja domínica Isabel y la venerable madre María del Tránsito Cabanillas, fundadora del Instituto de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas de la República Argentina, beatificada por Juan Pablo II en abril de 2002, convirtiéndose en la primera Santa Argentina Elevada a los Altares.
Historia de vida
Adriano Rincón inició los estudios primarios en su pueblo natal. Luego ingresó en el colegio franciscano de la ciudad de Córdoba, donde culminó sus estudios secundarios.
A los 18 años y con el propósito de iniciar su noviciado sacerdotal, ingresó al convento franciscano de Catamarca, donde comenzó con los estudios superiores.
Finalizado el noviciado, se trasladó a Buenos Aires para completar los estudios en Filosofía y Teología. Allí se ordenó sacerdote el 21 de diciembre de 1940; y el 6 de enero de 1941 celebró su primer oficio religioso, en su pueblo natal.
La superioridad le ordenó como primer destino la ciudad de Mendoza, en el colegio San Buenaventura, donde dictó clases de Historia y Religión.
Siempre puso de manifiesto un espíritu inclinado a la piedad, con la participación diaria en la consagración de la Eucaristía, demostrando en ella un evidente hábito de vivir en la presencia de Dios.
Posteriormente, por orden superior del Congreso Capitular, fue enviado a la provincia de Buenos Aires donde dictó, en el colegio Moreno, clases de Historia y Literatura. Tuvo como alumnos, entre otros, a los frailes Juan Ambrosioni y Ernesto Urenda. También dictó, paralelamente, la materia de Cosmología en San Antonio de Padua.
Entre 1946 y 1950 regresó a Mendoza, como director del colegio donde había cumplido su primer destino. Luego, a mediados de 1950 también fue director del Colegio Franciscano de la localidad santafesina de Aarón Castellanos, donde fundó el Movimiento de Acción Católica y la Tercera Orden u Orden Franciscana Seglar, que es un nuevo modo de vivir el Evangelio en la cotidianidad de la vida familiar y social.
Al tomar un relevante movimiento, los integrantes de la Acción Católica, junto con los de la Tercera Orden, el cardenal Caggiano designó al Fray Adriano Rincón al frente de la Iglesia de Aarón Castellanos. Así se convirtió en su primer párroco, cargo en el cual continuó hasta el primer bimestre de 1953.
En Santa Fe
Desde el 13 de marzo de 1953 la ciudad capital disfruta de un personaje que, ni bien llegado, se compenetró inmediatamente con su forma de vida. Su opción fue atender a los pobres y necesitados, asignándoles una inclaudicable prioridad.
De esta forma dio cumplimiento al mandato evangélico que sustentan los principios del espíritu franciscano, que lo mantiene siempre vital, a tal punto que continuó ejerciendo la docencia en el Colegio Nacional y en la Escuela Industrial Superior.
En 1955 fue designado guardián del Convento, funciones que ejerció en cuatro oportunidades; y director de la Escuela de San Francisco. Desempeñó además los cargos de comisario nacional de la Venerable Orden Franciscana Seglar y asesor espiritual de la Tercera Orden.
El 29 de noviembre de 1993, fue declarado ‘ciudadano ilustre‘ por la Municipalidad de Santa Fe.
Posteriormente, fue galardonado con el Brigadier de Honor, por su meritoria e intensa labor pastoral y la constante ayuda a los pobres. El premio fue otorgado por la Asociación de Dirigentes de Empresa, el 30 de noviembre de 2002.



































