La vida de Joaquín Martínez quedó suspendida en un instante. Un verano, una pileta en Santiago del Estero y un clavado que terminó en tragedia marcaron un antes y un después para el joven santafesino de 20 años, que hasta entonces dividía sus días entre el fútbol en la Liga Santafesina y la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos.


































