Ariel Ramírez tiene 18 años. Es un flamante maestro normalista. Pero su vida es el piano. En la habitación de su hogar paterno, en barrio Sur, arma sereno su valija. Va a emprender un viaje que le cambiará la vida. Y sin saberlo cambiará también el rumbo de la música popular latinoamericana. Este santafesino de veras tendrá un encuentro crucial con Atahualpa Yupanqui. Una carta de recomendación, un boleto en tren y la ilusión de encontrar su destino musical, lo marcarán para siempre.



































